A los seres que viajan atemporales nutriendo nuestro espíritu. Aquellos que vibran en el amor y el eterno presente de los sentidos.
A Kes que cerraba los ojos bajo el sol con la nariz en alto, discerniendo el universo, cuidándonos con su oído, emanando templanza, vitalidad y tranquilidad.
Viva el júbilo de la vida en nuestros corazones y partamos al universo en la cúspide de la conciencia.
– Kesistlan: Junto a Kes.-
